viernes, 29 de enero de 2010

Un vinito español (28 de enero de 2010)

Este jueves el grupo está en pañales (y nunca mejor dicho). Los cocineros y Paula en Madrid Fusión y Rebeca y Locho embobados con Bernardo. ¡Enhorabuena! ¡Un beso muy grande! Os esperamos pronto. Y Fran pocho (¡cuídate!). Pero no te preocupes que Berta dejó alto el pabellón, como ya veremos. Así que eramos sólo ocho catadores/cenadores.
En el preámbulo ensayamos un nuevo tipo de cata: cata de aceite... pero de La Rioja. Y gustó mucho el aceite de mi amigo Toby.
Y con ello nos pusimos a la cata de los cinco vinos que nos había preparado Jose.

¿Pistas? Solo una: vinito español. Al entrar en contacto con los vinos se percibía cierta sensación de cercanía, de conocido. Vinos distintos pero una misma sensación. Y como por la boca muere el pez a Jose le traicionó la boca y al preguntarnos por variedades le pillamos que era la misma variedad. ¿Y cual podía ser? Pues la tempranillo. Estábamos ante cinco tempranillos de distintas zonas y Jose nos confesó cúales: Toro, Rioja, La Mancha, Castilla-León y Zamora. ¿Seríamos capaces de identificar los vinos? Algunos ni lo intentamos, otros lo intentaron y no dieron ni una (omito nombres) y nuestra heroina de la noche acertó todos: Berta. ¡Bravo!

Al destapar los vinos descubrimos que eran cinco vinazos, de los que uno destacó claramente (con 17,14 puntos): Artadi Pagos Viejos 2007. Un vino goloso, redondo, complejo. Al vino que quedó en segundo lugar (16,07 puntos) probablemente le falte tiempo en botella. Tenía una nariz compleja, muy interesante, pero una boca demasiado astringente, dura. Cuando la botella le pula un poco más mejorará. Se trataba de Volver 2007 de La Mancha.
El tercero y a bastante distancia de los dos anteriores (14,21 puntos) quedó Almirez 2007 de Toro. Era un vino contradictorio, con cosas muy interesantes, sobre todo en nariz, pero otras no tanto.
Los vinos que quedaron cuarto y quinto presentaban narices poco francas, con fondo algo sucio. Cuando esa suciedad se iba, tras agitarlo, se apreciaban aromas interesantes... pero volvía el fondo sucio. ¡Una pena! Eran Aldeasoña 2005 (13,50 puntos) de Castilla-León y Cenit 2004 (13,07 puntos) de Zamora.

Como ya Iñigo llevaba un ratazo metiéndonos prisa para pasar al condumio, pues despejamos la mesa para meternos entre pecho y espalda unas ricas chuletas de buey, regadas por los restos de vinos de la cata. Y como casi siempre nos pasa, con la comida los vinos estaban mejor que en la cata. ¿Tiene sentido catar los vinos a palo seco cuando normalmente se acompañan de comida y están mucho mejor? ¡Habrá que inventar una nueva modalidad de cata: la cata con chuletón! Meditarlo para el próximo jueves. ¡Hasta entonces!
Notas de cata (puntuación de 0 a 20)
Artadi Pagos Viejos 2007 - 17,14 puntos

Rojo violeta con ribete violáceo. Capa media. Vivo. Aromas con carácter, frutos de baya, uvas pasas, madera. Equilibrado, fácil de beber, con un toque a frutos rojos, suave, equilibrado, con un toque aterciopelado y fácil de tomar.
Volver 2007 - 16,07 puntos
Rojo violeta con ribete violáceo, capa alta, brillante. Aromas intensos, complejos, con carácter, uvas pasas, membrillo, torrefacto, vegetales, vainilla, ahumados. Ataque astringente, sabroso, tánico, vigoroso, largo, con retronasal frutal y especiado.
Almirez 2007 - 14,21 puntos
Rojo cereza, capa alta, vivo y brillante. Aromas intensos de mermelada de fresa, regaliz negro, grosellas, fondo tostado, caramelo quemado, especiado (pimienta negra). En boca amplio, frutos rojos y negros en sazón, ligero punto picante.
Aldeasoña 2005 - 13,50 puntos
Rojo granate con ribete rubí. Capa media. Aromas de media intensidad, confitura de frutos rojos y un ligero anisado y lácteo. Ataque intenso con astringencia, evolución tánica.
Cenit 2004 - 13,07 puntos
Rojo picota con ribete granate, capa media. Aromas de intensidad media, mora, madera tostada, leche cortada. Ataque cálido, tánico, ligero con retronasal frutal.

viernes, 22 de enero de 2010

Borgoña en blanco (21 de enero de 2010)

Para este jueves había una cata que hacía tiempo que le tenía ganas: borgoñas blancos. Las largas noches de invierno es un buen momento para preparar la cata: leer sobre los vinos de borgoña, las distintas zonas, los vignerons, para seleccionar cinco vinos representativos y por último buscar en internet los vinos que encajen con un presupuesto aceptable (200 euros en total) y que sean de añadas no muy jóvenes para poder apreciar bien un borgoña.
Aunque ningún catador sabía qué vinos íbamos a catar había casi pleno de catadores. Eramos 12 (como los apóstoles pero con más mala leche). Fran pagó las cañas y fue el único que cumplió con la penalización por no poner comentarios en el blog (si hubieran pagado cañas todos los que debieran todavía estaríamos tomando cerveza). Comentamos la falta de novedades de Rebeca (la verdad es que con este tiempo no me extraña que no quiera salir). Y nos pusimos a catar. Los vinos llevaban una hora abiertos y tres de ellos decantados. Ya debían estar a la temperatura adecuada (en torno a 15º) y con la suficiente aireación.

A la hora de buscar los vinos quería que fueran todos de propietario. Hay muy buenos vinos de "negociant" pero me inspiran menos confianza. Había seleccionado dos premier cru de las mejores zonas de la Côte de Beaune (Mersault y Puligny-Montrachet), un bourgogne genérico, un premier cru de Chablis y un chardonay de la Côte Chalonaisse.
Este último era Côte Chalonaisse Les Clous 2006 de Aubert et Pamela de Villaine. Ya habíamos catado hace unos años otro vino de esta bodega (elaborado con aligoté) y nos había gustado bastante. Aubert de Villaine y su esposa, la estadounidense Pamela Fairbanks, pusieron en marcha el Domaine A. et P. de Villaine en 1981 en Bouzeron, localidad ubicada en la Côte Chalonnaise. Aubert de Villaine dirige el Domaine de la Romanée-Conti, del que es copropietario. Tienen 6,1 hectáreas de tinto, todo Pinot Noir, y 14,7 de blanco, de las que 10 son de Aligoté y 4,7 de Chardonnay. Desde 1986 utiliza la agricultura biológica. (Podéis ver más información en este blog).
Para el borgoña genérico seleccioné el Bourgogne 2006 Domaine Dujac. Era el vino que me daba más miedo (ya había probado algún borgoña bastante malo) y había que hacer una apuesta segura. El Domaine Dujac, a pesar de no tener tan larga historia como otros, se ha ganado un lugar entre los mejores.(ver artículo)
De Chablis ya habíamos catado anteriormente algún vino de La Chablisienne
(cooperativa y una de las mayores bodegas de Chablis). Ahora seleccioné Chablis Montée de Tonnerre 2005 de Willian Fèvre. El Domaine Willian Fèvre es la expresión más pura del suelo de Chablis. Willian Fèvre mantiene la tradición de la familia que se extiende por más de 250 años. El Domaine Willian Fèvre cuenta con 48 hectáreas, con 12 hectáreas en Premiers Crus, 15,2 hectáreas en Grands Crus y la superficie restante compartida entre la denominación Chablis y Petit Chablis. El Domaine Willian Fèvre, como Bouchard Père y Fils, fue comprado en 1998 por la casa Henriot de Champán. (ver su web).
Los dos premier cru de la Côte de Beaune eran: Mersault Les Genevrières 2005 del Domaine Vincent Girardin y Puligny-Montrachet Les Perrièrres 2004 de Etienne Sauzet.
Vincent Girardin nació en Santenay, Côte de Beaune y forma parte de una familia de vignerons desde el siglo XVII. Cuando tenía cuarenta años, en 1982,empieza su carrera como vigneron con 2 hectáreas de viña solamente. Cuando se jubila su padre hereda algunas has. más y se puede consagrar a su pasión. Hoy en día el Domaine cuenta con 20 hectáreas en 42 parcelas repartidas en 8 municipios de la Côte de Beaune. (Ver su web)
Etienne SAUZET nació en 1903. Como consecuencia de una herencia de viñas crea su propia explotación. Con el tiempo llega las 12 has. en 1950. Tras su muerte, en 1975, es su hija Jeanine, y su marido Gérard Boudot, quienes se hacen cargo del Domaine. En 1991, como consecuencia de una repartición, el Domaine queda reducido a poco menos de 9 has. Como consecuencia de ello compran uva a otros vignerons. (Ver su web).

Empezó la cata sin ninguna información a los catadores, sólo la que saltaba a la vista: eran cinco vinos blancos. Ya al meter la nariz en el primero sorprende y gusta. El segundo presenta aromas de hidrocarburos, el tercero en un primer momento es más plano con recuerdos minerales, el cuarto huele a frutos secos y a madera y el quinto presenta un marcado toque lácteo. "Muy diferentes", dijo Jose. "Muy buenos", para Locho, quién añadió que el quinto era Chardonay. Les dí una nueva información: todos están elaborados con la misma variedad. ¿Cuál puede ser? "Albariño no son", afirmó categórica Olga (y es de las pocas que acertaron en la noche). Jose apostó por la Sauvignon Blanc (¡frío, frío!), Tonino por la Viognier (¡que no!), Locho (a pesar de haber dicho que el quinto era chardonay) apostó por chenin blanc. ¿Y de la querida chardonay no se acuerda nadie? Menos mal que ahí estaba Paula, salvando la honrilla al apostar por ella.

Bueno, sabiendo que eran todos chardonay, la siguiente pregunta estaba clara. ¿De que zona son? La pregunta, que pensaba que resultaría fácil, resultó ser todo un enigma. Silencio sepulcral. Y alguno que habló fue para decir que eran de distintos países. Locho, resignado, señaló que le gustaría que fueran españoles (pero mucho se temía que no lo eran). Nadie habló de Borgoña, ni se la mencionó. ¡Tenemos que hacer más catas de borgoñas, esto no puede ser!
Mientras tanto los vinos se iban abriendo, cambiando. Los que estaban más calladitos, empezaban a hablar, y los que ya hablaban, cambiaban de tema. En boca también daban la cara, sobre todo el primero. A mí personalmente me gustaba bastante la boca del quinto, aunque en general fue el vino que menos gustó. La impresión general es que estábamos ante buenos vinos,... pero les faltaba un puntito para ser grandes vinos, para enamorar. ¿Tal vez sus hermanos mayores de Borgoña tengan ese puntito? ¡Habrá que hacer una cata de borgoñas de primera línea para comprobarlo! (si el bolsillo lo soporta).
Bueno, llegó el momento de descubrir los vinos. Y ahí vino la sorpresa. ¿Cuál era el vino primero que ganó con 17,54 puntos? Pues el más barato (17,30 euros): Côte Chalonaisse Les Clous 2006 de Aubert et Pamela de Villaine. Todo un descubrimiento. A pesar de proceder de una zona menor en Borgoña, venció sin contemplaciones a los Mersault y Puligny-Montrachet. En segundo lugar (y con la misma puntuación: 16,68) quedaron Mersault Les Genevrières 2005 del Domaine Vincent Girardin y Bourgogne 2006 Domaine Dujac. En cuarto lugar el Chablis Montée de Tonnerre 2005 de Willian Fèvre y en último lugar (15,72 puntos) el vino más caro de la noche (62,50 euros): Puligny-Montrachet Les Perrièrres 2004 de Etienne Sauzet.
Tanto esfuerzo abre el apetito y no nos duraron nada las cigalas, navajas y tortilla de patata, regadas con Nanclares 2008, Zárate El Balado 2006 y Ramón Bilbao Edición Limitada 2007. ¡Hasta el próximo jueves! Y recordad que el que no comente nada paga cañas.

Notas de cata (puntuación de 0 a 20)
Côte Chalonaisse Les Clous 2006 - 17,54 puntos

Brillante color amarillo limón intenso, tornándose a dorado. En nariz intenso ataque floral para pasar al frescor de fruta, cítricos mezclados con orejón. Fondo de madera, vainilla, ahumados. En boca intenso, ataque directo, muy redondo, largo, fresco por su acidez que se agradece, vivo, muy largo, se mantienen los aromas de la nariz. Estructurado, equilibrado el frescor de fruta y flores con la redondez de un vino hecho.
Mersault Les Genevrières 2005 Vincent Girardin - 16,68 puntos
A la vista presenta un color amarillo dorado y brillante, con alguna irisación de tono verdoso. En nariz bastante plano, pero con un ligero toque de madera. En boca presenta una acidez equilibrada, con un contraste dulce-ácido que recuerda a alguna fruta tropical (kiwi, piña).
Bourgogne 2006 Domaine Dujac - 16,68 puntos
Amarillo pálido, brillante. En nariz intenso, anisado, floral, vainilla. En boca amargoso, especiado frutal. Equilibrado.
Chablis Montée de Tonnerre 2005 Willian Fèvre - 16 puntos
Amarillo pajizo, un poco apagado. Aroma franco, destacando los cítricos. En boca amargoso, frutal. Varietal
Puligny-Montrachet Les Perrièrres 2004 Etienne Sauzet - 15,72 puntos
Amarillo dorado, brillante, luminoso. En nariz marcado aroma lácteo, toffes caramelizados in crescendo... muy intenso, leche cocida y reducida. En boca amplio, sabroso, casi untuoso, largo.

miércoles, 13 de enero de 2010

Landi y los revoltosos (14 de enero de 20010)

¡Ya estamos de vuelta! Hemos sobrevivido a otras navidades y a varios temporales. Nos ha visitado Rubén y compañía y hemos disfrutado juntos de buenos vinos. Y ahora nos disponemos a retomar nuestras catas semanales. Nos contamos las últimas novedades o la falta de novedades (te mandamos un beso Rebeca, ya falta poquito) y por fin nos disponemos a comenzar nuestra primera cata del 2010... cuando consigamos que todo el personal se siente en la mesa (parece que están un poco revoltosos los chicos/as)

El origen de esta cata viene de la lectura de un blog a finales de diciembre: Jímenez-Landi por partida doble (Ir al blog) En él hablaba de los vinos que está haciendo Jiménez-Landi en Méntrida y del proyecto conjunto con Raúl Pérez en Cebreros: El Reventón (otra vez aparece Raúl). Me llamó mucho la atención y me sorprendió que se estuvieran haciendo vinos en Cebreros recuperando viñedos muy viejos. Pues me seguí sorprendiendo cuando conocí que ya llevaba Telmo Redríguez unos años haciendo un vino también en Cebreros: Pegaso Barrancos de Pizarra(Ver un blog interesante)
Para paliar mi incultura vinícola me decidí a preparar una cata con estos vinos: tres de Jiménez-Landi (Sotorredondo 2007, Piélago 2007, El Fin del Mundo 2007), Pegaso Barrancos de Pizarra 2006 y El Reventón 2007. Busqué los vinos en internet y al final los conseguí en Vinissimus. Los abrí una hora antes, según recomienda la bodega... y ya están listos para catar.
Los catadores sólo sabían que eran vinos de dos D.O. no muy conocidas y que en los cinco vinos aparecía una variedad de uva, en cuatro como monovarietal y en uno en coupage. Según se iban metiendo las narices en los vinos la sensación de despiste se acrecentaba. El primer vino tenía olores algo desagradables (creo que la botella no estaba bien), el segundo mejoraba algo, sobretodo en nariz, pero en boca resultaba bastante ligero. El tercero ya gustaba bastante más, con aromas especiados (anís) y una boca más untuosa. El cuarto se fue abriendo a lo largo de la cata, mejorando de forma clara. Y el quinto resultó el más peculiar. Era el vino con más carácter, que al principio chocó un poco pero que se fue ganado nuestro cariño y nuestra puntuación.
Antes de descubrir los vinos les pedí a los catadores que me dijeran la variedad. Y a pesar del despiste existente Locho y Jose apostaron por la garnacha (¡bien por los chicos!). Una vez acertada la variedad les pregunté por la zona y a pesar de que varios apostaban por Aragón o Cataluña Locho no sólo acertó con Castilla La Mancha sino que directamente apuntó a Jiménez-Landi. ¡Vaya puntería!

Aunque muchas veces dudamos de que el precio de los vinos sea sinónimo de calidad en esta ocasión nuestra puntuación fue directamente proporcional al precio. El vino que más nos gustó (con 16,10 puntos) fue El Reventón 2007, un vino muy peculiar, personal, del que creo que hubiera disfrutado mucho más tomándolo con tranquilidad, a lo largo de una larga velada, en una copa tipo borgoña y dejando que se exprese, que saque todos esos matices que sugería.
Los vinos que quedaron segundo y tercero, con muy poca diferencia de puntos, fueron El Fin del Mundo 2007 y Pegaso Barrancos de Pizarra 2006. Ya más diferenciados los otros dos de Jiménez-Landi: Piélago 2007 y Sotorredondo 2007.
Bueno, como nuestros catadores/as parecían niños revoltosos el primer día de colegio dejamos la cata para pasar a la merienda: una caldeirada de pulpo (para chuparse los dedos) regada con Aván Concentración 2006 (del que Jose disfrutó como un niño con zapatos nuevos). ¡Hasta el próximo jueves!

Notas de cata (puntuación de 0 a 20)
El Reventón 2007 - 16,10 puntos

Rojo picota con ribete violáceo, brillante, vivo. En nariz un poco cerrado al principio. Con carácter. Frutos en baya, mora, frambuesa, vainilla. En boca es tánico, un poco astringente, untuoso. Un vino con carácter, varietal.
El Fin del Mundo 2007 - 15,45 puntos
Rojo granate con ribete teja. Capa media. En nariz intensidad media, franco, especiados (anisados). Ataque cálido, amplio, sabroso, volviendo a salir los especiados y balsámicos.
Pegaso Barrancos de Pizarra 2006 - 15,40 puntos
Brillante con capa muy ligera y ribete teja. En nariz intensidad alta. Franco, con fondo de clavo, madera. Boca ligera pero muy larga, vuelven los recuerdos de fruta que parecía que no existían en nariz. Muy equilibrado, voluminoso en boca que lo hace ganar en nariz.
Piélago 2007 - 13,40 puntos
Rojo granate. En nariz un tanto cerrado, poco intenso. Aromas a confitura de fruta roja. En boca un poco blando, ligero. Vino correcto, ligeramente desequilibrado.
Sotorredondo 2007 - 11 puntos
Rojo picota, ribete violáceo. Aromas intensos animales, tierra húmeda (humus), sotobosque. En boca aparecen frutos rojos, con cierta evolución. Muy mineral, ciruelas muy maduras, membrillos.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Una cena espectacular (10 de diciembre de 2009)

¡Por fin llegó el momento de nuestra deseada cena de navidad! Incluso los poco amigos de festejos navideños esperábamos ansiosos su llegada. Tanto era así que hubo pleno. Fran agilizó su recuperación para estar en plenas facultades. Nosotros que esperábamos verlo llegar con muletas... y ahí llegó él como un pimpollo, sin muletas y casi sin cojear. Nuestro primer accidentado en acto de servicio se recupera rápidamente. Angeles y Carlos nos esperaban a la puerta del restaurante. Aunque últimamente se prodigan poco en las catas no estaban dispuestos a perderse la cena. ¡Menos mal! Por lo menos así les vemos de vez en cuando. Esperemos que a partir de enero no sean tan caros de ver.
¡Y llegó el primer momento espectacular de la noche! La llegada de Paula cuando ya estábamos todos y que provocó signos de admiración en catadores/as: ¡Estaba espectacular! Empezaba bien la noche.
¡Bueno! Los que no habían metido comentarios en el blog pagaron religiosamente las cañas y pasamos al Restaurante Yayo Daporta, expectantes por los platos y vinos que íbamos a tomar.

Yayo nos había preparado un menú degustación con tres entrantes, cuatro platos y un postre.De los vinos nos encargábamos nosotros (había que demostrar que eramos un grupo de cata como Dios manda). Rebeca y Locho se encargaron del champagne, yo de los blancos, Iñigo del tinto y Santiago del vino de postre. Cada cuál mantuvimos el secreto hasta el final. ¿Seríamos capaces de sorprender a nuestros queridos compañeros de cata? Ahora lo veremos.
Para empezar bien la cena: un brindis con un cocktail de albariño en dos texturas y temperaturas (granizado y su espuma caliente). Muy interesante la sensación en boca del contraste de las dos temperaturas y texturas.

Y llega el momento de empezar a desvelar los vinos de la noche. Empezamos por el champagne. Locho nos explica su elección:

"Mi primera elección era un biodinámico ultraortodoxo. El único problema es que sólo se importaron 6 botellas para toda España y ya no llegamos a tiempo, queda para una próxima cata. Después del disgusto, nuestro amigo David de la tienda de Vilaviniteca de Agullers nos recomienda Tarlant Rosé. Como referencia: David nos eligió los vinos de Matrcel Deiss de la cata de blancos de Alsacia. Por tanto su elección promete. Va a ser la primera vez que lo probemos".

Se trata de una pequeña bodega con 14 has. en 4 crus. El Tarlant Brut Rosé está elaborado con 85% chardonay y 15% pinot noir, procedentes de d'Oeuilly. Para más información podéis acceder a su página web, pinchando directamente en el enlace: www.tarlant.com/es/.
Un champagne totalmente desconocido pero que al acercar la nariz ya te apetecía hacerte amigo suyo. Color salmón muy bonito. Nariz muy fina y muy expresiva. Destacan los cítricos, naranja sanguínea, pomelo rojo, limón maduro. En boca fresco, con una burbuja muy agradable. Cítrico y fruta roja. A mí, que los champagne rosé no me emocionan, este me gustó mucho. ¡Muy bien por la elección!

Con el champagne tomamos dos entrantes. En primer lugar lo que tanto temía: Dúo de ostras, una al natural sobre royal caramelizada de coliflor y maracuyá, espinacas fritas y vinagreta de zanahoria y la otra deviche de ostra natural en su concha. Los que no fueron tan tiquismiquis como algunos de nosotros las disfrutaron de lo lindo. Eso sí, no se pusieron de acuerdo sobre cuál estaba mejor.
Después: capuchino de foie-grass y setas con espuma de parmesano. Un sabor muy peculiar. Al principio extrañaba, después convencía.
Llega el momento del primer blanco. Explico por qué está ahí:

"Hace unas semanas estuve en una cata de los vinos de Raúl Pérez, en la que él nos comentaba cómo los había elaborado. Catamos 27 vinos y el que más me llamó la atención fue La Claudina 2007. Es el blanco español mejor valorado por Parker este año, con 96 puntos. Un vino virtual, según leí en la red, del que todos han oído hablar pero muy pocos lo han catado. Pues me propuse llevarlo a nuestra cena. Para ello acudí a nuestro amigo Rodri que me consiguió dos botellas ¡Muchísimas gracias Rodri! Espero que el vino responda a las expectativas creadas".

¡Y vaya si respondió! Ya el color destacaba con un oro viejo muy brillante. La nariz era muy expresiva y compleja: ahumados, mentolados, balsámicos, heno seco, frutos secos. Y la boca...impresionante: muy carnoso, aterciopelado, muy largo. Con una acidez muy compensada y mucha fruta: albaricoque, orejones,...Dulzor.
Gustó mucho este godello del Bierzo. Hasta a Santiago le gustó, él que conoce tan bien los godellos y que es tan crítico con muchas de sus elaboraciones actuales. Sólo le ponía un pero: un dulzor algo elevado. Echaba en falta más el amargor típico del godello. Yo, en cambio, creo que estaba muy equilibrado el dulzor con cierto amargor.
Para mí, como elaborador de albariño, me pareció un vinazo. Lo que pude intuir en la cata de hace unas semanas lo pude corroborar en la cena.
Tanto me emocionó el vino que me olvidé de hacer fotos de los platos hasta casi el final de la cena. ¡No se puede estar a todo! Con La Claudina tomamos: carpaccio de vieiras con migas y un aliño a base de ajo y pimentón. Una presentación preciosa y un sabor estupendo.
Y llega la hora de que Iñigo nos presente su elección de tinto:

"He escogido un magnum de Emeritus 2004 por tres razones:
1º: soy un gran enamorado de esta denominación de origen y del Summa Varietalis y tenía ganas de probar el alto de gama.
2º: es un vino que hace Sandra Falcó que es socia con teresa y conmigo de Real Conservera Española (la conservera de José Peña). Y en las pocas ocasiones en las que he coincidido me parece una persona entrañable.
3º y fundamental: ya la tenía en la bodega y no tenía que comerme el coco".

Y la apuesta de Iñigo no defraudó. Este vino de Marqués de Griñón, de la D.O. Dominio de Valdepusa y elaborado con shyraz, petit verdot y cabernet sauvignon estaba impresionante. Presentaba un color rojo picota, con capa alta, ribete rubí (muy bien vestido). En nariz al principio estaba un poco cerrado (la botella se acababa de abrir) pero enseguida se volvía parlanchín y surgían más y más aromas: mermelada de frambuesa, fruta madura, balsámico, tinta china,...En boca era goloso, estructurado, corpulento, con acidez muy bien integrada con el alcohol, largo, mineral, fruta negra,...¡fantástico! ¡Vaya vinazos que vamos catando! ¡Y faltan dos!
Sólo tuvo un problema el Emeritus 2004: se nos quedó un poco corto para los dos platos que tenía que acompañar:
Caldo gallego con su cocido, carnes, verduras, chorizo y garbanzos. ¡Dios mío! ¡Lo que se puede hacer con un simple caldo gallego! Es difícil de explicar...el que no lo haya probado que se dé prisa no sea que lo retire de la carta.
Canelón de pulpo relleno de su risotto. No fallaba ningún plato, estaban todos en su punto.
Y después del tinto volvemos a un blanco (a propuesta de Iñigo cambiamos el orden de estos vinos y acertamos plenamente). Me vuelve a tocar explicar qué hace aquí este segundo blanco:

"En teoría sólo tenía que llevar un blanco pero, como no estaba seguro de poder conseguir La Claudina, busqué una segunda opción. Y cuando tenía los dos en casa... no sabía por cuál decantarme. Y cómo me parecía que teníamos poco vino pues llevé los dos. Y seleccioné este magnum de Redoma Reserva 2003 de Niepoort (Douro) porque hacía tiempo que tenía ganas de probarlo. Dicen que es el mejor blanco de Portugal y que los que elaboramos blancos en españa deberíamos aprender de él. Vamos a ver si es cierto".

Está elaborado con rabigato, gouveio y códega. Tiene una crianza de 10 meses en barrica de roble francés (90% nuevo). El color sorprende: amarillo dorado claro, muy claro para un 2003. En nariz necesita abrirse, pero enseguida muestra una gran complejidad: cítricos, monda de limón, piña en almíbar, fruta blanca muy madura, toques minerales y de madera, ...La boca impresiona, es denso, estructurado, frutoso, persistente. La acidez muy bien integrada que le da frescor. Enseguida surgen las comparaciones con La Claudina. Carlos y Santiago se quedan con Redoma Reserva 2003. Otros nos quedamos con los dos. Son muy distintos pero los dos son espectaculares. Lo que sí estamos de acuerdo es en la perfecta armonía con el plato: bacalao confitado a baja temperatura con sus callos al pil-pil de ajada y alga Wakame. La textura del bacalao perfecta y el sabor exquisito.

Para mí las mejores armonías de la noche entre plato y copa fueron esta y el postre con su vino. El encargado de traerlo era Santiago y él nos explicó su elección:

"Elexin un Porto Vintage 1994 Quinta de Ervamoira de Ramos Pinto:
1º: porque o viño do Porto é un dos mais importantes do mundo.
2º: porque soi un namorado de Portugal e dos seus viños.
3º: porque entre as diversas presentacións do viño do Porto o VINTAGE é a modalidade máis arriscada porque desta maneira o viño xa e bo de por si, senón non ten a categoría vintage pero despois depende da conservación da botella.
4º: porque o viño doce bo e de tradición é o Porto.
Estivei dubedando entre Porto de 40 anos ou Porto Vintage. O 1º é mais seguro. O 2º é máis arriscado."

Reconozco que no soy un experto en portos (más bien en casi nada) pero este Quinta de Ervamoira Vintage 2004 me pareció soberbio, con un color precioso, una nariz exuberante a frutos secos, ciruelas pasas, orejones, madera muy buena, muy compleja. Pero lo mejor era la boca, con una finura y elegancia que yo no había catado antes en un porto. Boca muy larga y persistente, sedoso, con recuerdos a chocolate amargo. ¡Fantástico! ¿Y qué decir de la armonía con la mouse helada de queso de tetilla, espuma de membrillo y reducción de licor café? ¡Sin plalabras! Eso lo dejo para vosotros. Así no pagareis las cañas el próximo jueves.

La cena va llegando a su fin y se nos une Yayo a cenar algo y catar el último vino. ¡Felicidades Yayo por la cena que nos has preparado!

Este año apenas ha habido controversias con los vinos. ¡Qué pena! No sé si es que han gustado a todos o que hemos venido menos guerreros (otro tema de comentarios y ya van dos). En la cena no se discutió de Nicolas Joly ni de Monsieur Rayas. No apareció ningún lado oscuro (¡será el espíritu navideño!). Disfrutamos con la cena y los vinos, que espero que además sorprendieran (un tercer tema para los comentarios). ¡Qué lástima que sólo exista una navidad al año! Podía haber tres o cuatro y así organizabamos otras tantas cenitas de navidad (el resto de asuntos navideños se obvian y ya está). Mientras decidimos si replicamos las navidades, nos vemos el próximo jueves.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Una cata para olvidar...¿o para meditar? (4 de diciembre de 2009)

Prometía la cata: albariños y centollas. Así que nos juntamos doce catadores con ganas de disfrutar de una agradable velada, ahora que se acababa de abrir la veda del centollo. ¿Qué mejor cata que una de albariños? Pero bueno, luego iremos a la cata, primeros vamos a los prolegomenos. Por fin volvió Berta a las catas tras el accidente en acto de servicio de Fran y nos puso al día de los avances en su recuperación. ¡Fran, nos vemos el próximo jueves en la cena! Abrazos y besos de los chicos/as del grupo de cata.
Olga nos contó las aventuras de su nuevo cachorro, que os presento a todos: aquí tenéis a la nueva mascota del grupo de cata, el pequeño Draco. ¡Vaya monada!

Jose prometió hacer una cata sin trampas, con seis albariños de los que tiene en la vinoteca, todos ellos albariños 2008 sin barrica del Salnés. Incluso se ofreció a decirnos las marcas, pero no le dejamos para que no nos influyera en nuestras puntuaciones.

Tras pasar la nariz por los seis vinos la sensación general era de desilusión. ¡Qué monotonía! ¡Qué aburrimiento de vinos! Estaban mudos, ninguno nos decía nada. No sólo es que no nos sedujeran,... es que ni nos dirigían la palabra. Bueno, para uno que hablaba...sólo decía palabras soeces. ¿Serían albariños de segundo nivel? ¿Nos estaría tendiendo una trampa Jose?
En boca confirmaban los peores presagios. Eran vinos bastante ligeros, el algún caso destacando un amargor, en otro gaseado. ¡Vaya panorama!
Los que parece que se salvaban eran el tercero y el sexto, pero por eso de que en el país de los ciegos el tuerto es el rey.

Como los vinos hablaban tan poquito... nos pusimos nosotros a charlar sobre otros temas, incluida la cena del próximo jueves. ¡Pero bueno chicos/as, que hay que puntuar los vinos para pasar a las centollas! Y aquí empezaron a aparecer puntuaciones de 10, 11, 12,...inusualmente bajas para nosotros. Nada que ver con la última cata de albariños que hicimos el 12 de marzo. (ver la crónica). En aquella ocasión el vino peor puntuado (15,43) tuvo más puntos que el mejor de esta cata (14,85). Rosa todavía recordaba la sinfonía de aromas que interpretaban aquellos seis estupendos albariños de marzo.
¿Qué vinos nos habría sacado Jose para esta cata? Pues la sorpresa fue mayúscula cuando empezamos a destapar botellas. Eran (por orden de puntuación): Tomada de Castro 2008, Pazo de Señorans 2008, Bouza do Rei 2008, Castrocelta 2008, Do Ferreiro 2008 y Santiago Roma 2008.
Si antes los que no hablaban eran los vinos,... ahora los que nos habíamos quedado mudos eramos nosotros. Incluso alguien sugirió no publicar la crónica de cata. Pero es lo que hay... nos guste o no. Y a los que somos bodegueros de albariños nos gustó muy poquito.

Para olvidar penas, ¿qué mejor que meter mano a las centollas? Para intentar resarcirnos de la imagen de los albariños de la cata los bodegueros invitamos a nuestros albariños: Soverribas de Nanclares 2008, Zárate 2008 y Mar de Frades 2008. No diré nada sobre estos tres albariños por ser juez y parte. El que quiera comentar algo es libre para hacerlo.
Tras las centollas dimos buena cuenta de unos chocos encebollados y nos habríamos comido lo que nos hubieran echado. ¡Es duro esto de la cata! Y lo del próximo jueves eso sí que es duro, duro: cenita en Yayo Daporta (¡Yayo sorprendenos!) regado por unos vinitos que nos vamos a esmerar en que sean también sorprendentes. ¡Hasta el jueves!

Notas de cata (puntuación de 0 a 20)
Tomada de Castro 2008 - 14,85 puntos

Color amarillo limón intenso y brillante. En nariz, a copa parada, agua estancada. Al agitarlo, cítricos y limones para terminar con un fondo floral intenso, con notas de fruta madura. En boca, ataque vivo, cítrico y expresivo para terminar con final desvaido en la boca, carencia de volumen y retrogusto maduro.
Pazo de Señorans 2008 - 13,95 puntos
Amarillo pálido, transparente, brillante. En nariz aromas a geranio, floral. En boca seco, amargoso.
Bouza do Rei 2008 - 13,65 puntos
Amarillo pajizo de tonalidad muy suave y transparente. Brillante y limpio. Nariz fina y equilibrada con recuerdo de algún aroma frutal (pera). Bien compensado en boca, bien ensamblada la acidez y el grado alcohólico.
Castrocelta 2008 - 13,40 puntos
Amarillo limpio, nariz de intensidad media, notas de fruta de hueso, albaricoque, ligeramente madura. Ligero en boca, fresco. Vino equilibrado, varietal, de intensidad media.
Do Ferreiro 2008 - 12,85 puntos
Color amarillo-dorado, pálido, limpio y brillante. Nariz limpia, limones maduros y piña, sobre fondo de flores blancas. Evolución hacia fruta de hueso (melocotones). En boca es ligeramente graso. Algo punzante en la entrada con un toque cítrico y de manzana verde.
Santiago Roma 2008 - 11,55 puntos
Amarillo verdosa, limpio. Cerrado al principio, algo sucio, destacan los cítricos. En boca dulce, carbónico, naranja, cítricos. Descompensado, plano.

viernes, 27 de noviembre de 2009

¿Qué le pasa a la mencía? (26 de noviembre de 2009)

Tras un jueves de descanso por las merecidas minivaciones de Jose y Olga nos volvemos a juntar 8 catadores. Nos faltan Fran y Berta ¡y vaya si se nota! ¿Será por la altura? Bueno, Locho y Rebeca nos informaron de lo bien que va ese tobillo. ¡Ponte bueno pronto! Os esperamos.
Todos llegamos puntuales (¡Hay que ver cómo funciona lo de pagar una botella si se llega tarde!). En los prolegómenos comentamos los efectos de las zamburiñas de la última cata y Jose nos informó con pelos y detalles (bajada en cesta incluida) de su viaje a Madeira (pero el... no nos trajo ninguna botellita de vino).

Vayamos a la cata. Ocho catadores/as, seis vinos nacionales con un vínculo común que Jose no nos dice, por el momento.
Empezamos a catar. El primero tiene un color muy subido, una capa enorme, parece joven (pero no lo es). En boca muy astringente. El segundo huele a canela y vainilla. El tercero presenta una nariz algo sucia, que con el tiempo se va limpiando. En boca está mejor. Del cuarto no destaca nada, anodino. El quinto le gusta a Iñigo y Paula. Junto al segundo parece que son los que más gustan. El quinto está muy evolucionado. Nos adelanta Jose que es un 2000. La verdad es que son vinos que no convencen del todo. Ninguno emociona, si siquiera es sugerente.
Se me ocurre decir que el vínculo no parece la variedad (¿por qué no te callarás de vez en cuando?). La sonrisa de Jose nos desvela que están elaborados con la misma variedad. Y Locho salva la honrilla del grupo de cata, que yo acababa de mancillar, asegurando que estaban elaborados con mencía. ¡Y no tuvo que pasar por debajo de la mesa! Eran cinco mencías de la D.O. Bierzo y un prieto picudo también del Bierzo pero embotellado como Vino de la Tierra de Castilla.

Y entre tanto mencía ganó el prieto picudo: Clan Charco Las Animas 2006 de Bodega Estefanía, con 16,25 puntos. Era el quinto vino de la cata. Muy cerca quedó el vino segundo(16,18 puntos): Carracedo 2005 de Bodega del Abad. El tercer vino fué el que catamos en primer lugar y que resultó ser Pittacum Aurea 2006. Jose nos dijo que otras veces que lo había catado le había parecido un vinazo y ahora le habíamos dado sólo 14,37 puntos (para Peñín merece 92 puntos). ¿Qué nos pasa en las catas, que parece que destripamos a los vinos? Locho no está de acuerdo y para él todavía puntuamos alto. ¿que pensáis catadores/as? ¡Paga caña el/la que no comente nada! Y no vale un comentario por pareja,... los comentarios son personales e intransferibles.
En cuarto y quinto lugar quedaron (con 14,25 puntos) los vinos 2 y 4: Gotin del Risc Esencia 2005 ( 90 puntos Peñín) de Bodega del Abad y Tilenus Roble 2006 de Bodega Estefanía. En último lugar quedó el vino sexto, que era Tilenus Pagos de Posada 2000. Estaba muy evolucionado y en parte puede deberse a un no adecuado almacenamiento del vino.

Ya era tarde y nos estaba esperando una carne o caldeiro estupenda, con la que retomamos los restos de los vinos. Ahora ya estaban mejor. Algún catador sugirió darles algún puntito más.
Y nos pusimos a organizar la cena de navidad, que este año tocaba en Yayo Daporta después que el año pasado la hiciéramos en Pandemonium. Y acordamos el día 10, y los responsables de sorprendernos con los vinos: Rebeca y Locho el champán (3 botellas), yo el blanco (un magnum), Iñigo el tinto (un magnum) y Rosa y Santiago el vino de postre (dos botellas). ¡Nos pondremos a trabajar inmediatamente! Berta y Fran: Ya os hemos apuntado para la cena. Angeles y Carlos: idem de idem. ¡Hasta el jueves!.
Notas de cata (puntuación: de 0 a 20 puntos)
Clan Charco Las Animas 2006 - 16,25 puntos

Rojo granate, apagado, capa media. En nariz al principio cerrado. Intensidad media, notas de pimienta, madera. Ataque astringente, vuelven las notas de madera. Corto. Vino equilibrado pero con poca intensidad.
Carracedo 2005 - 16,18 puntos
Rojo picota, cubierto, capa alta. En nariz cerrado al principio. Después más intenso, complejo, frutos de baya, lácteos. Ataque cálido, amplio, carnoso, largo con especiados en retronasal. Vino redondo y equilibrado.
Pittacum Aurea 2006 - 14,37 puntos
Rojo violeta, vivo, ribete violáceo, capa alta. Nariz de intensidad media, mora. Astringente, tánico, especiado.
Tilenus Roble 2006 - 14,25 puntos
Rojo rubí, un pelín apagado, con el ribete granate, casi teja. Nariz de intensidad media, franco, especiado con matices de ciruela y uvas pasas. En boca ligero, sobresale la madera con notas vegetales. Equilibrado, ligero, agradable.
Gotin del Risc Esencia 2005 - 14,25 puntos
Limpio y brillante con capa profunda de color rojo picota. Nariz de intensidad media, fondo fresco de fresa y frambuesa combinado con notas de madera fresca. Ataque discreto, fresco, notas ligeras de astringencia, vuelve la madera para finalizar con aroma de frutas del bosque. Estructurado.
Tilenus Pagos de Posada 2000 - 11,80 puntos
Rojo cereza con capa baja, ribete teja, apagado. Nariz sucia, con fuerte evolución. Frutos rojos pasificados. En boca aparece la ciruela muy madura, ligeros toques de hoja húmeda, caja de puros, madera húmeda.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Cata mítica ¿si o no? (5 de noviembre de 2009)

¡Por fin llegó la esperada cata organizada por Rebeca y Locho! Si ya las expectativas eran altas por los comentarios que se iban haciendo las últimas semanas, llegaron al máximo cuando Locho bautizó la cata como "Cata mítica". ¿Realmente lo será? Presentó los vinos como vinos europeos (no sólo franceses), elaborados con distintas variedades y por productores en muchos casos controvertidos. De un nivel de precios similar que puede superar en el mercado los 100 euros. ¡Mucho tienen que emocionar para pagar ese precio por una botella de vino!

En un primer encuentro con los vinos destaca la personalidad de cada uno y su heterogeneidad (es difícil comparar vinos tan distintos entre sí). En el primero destaca su juventud, su acidez, con los cítricos como dominantes. El segundo llama la atención por un fuerte aroma a petroleo y una boca potente. En el tercero domina la madera pero con un estilo muy personal. El cuarto es muy complejo, con aromas florales, ahumados, avellana...y muy carnoso en boca. El quinto...¿a que huele el quinto? Para unos a yogur, para otros a jerez. Fue el vino más controvertido de la noche, con puntos desde 18 a 13. Para unos un vinazo, para otros con aromas y gusto evolucionado, rozando lo defectuoso. Yo me apunto a estos últimos y Paula, que es la que ha hecho la nota de cata, también. Si la crónica la hubiera hecho Locho y Jose la nota de cata otra visión de este vino estaríamos trasmitiendo. Bueno, empecemos a desvelar nombres: éste último vino, que obtuvo 16,33 puntos (yo fui el que le dí sólo 13 puntos)era Château Rayas 2001 Chateauneuf du Pape (Ródano). Esto es lo que nos preparó Locho de este vino:
Château Rayas, la leyenda de Châteauneuf
Château Rayas. Uno de los más famosos estados en el Ródano, y ciertamente la bodega más célebre, junto al Château de Beaucastel, de la denominación de Châteauneuf-du-Pape, en la que se encuentra.
La bodega pertenece a la familia Reynaud. Fue lanzada por Louis Reynaud, quién alzó el nombre de Rayas a lo más alto del Ródano sur. La propiedad fue comprada por su padre, pero no estaba dedicada a la producción de vino. Louis se ganó cierta fama, por hacer las cosas a su manera -llamándose 1er Grand Cru, algo que no existe en la zona, o Château, que es mucho decir de la finca- y por su desprecio hacia las reglas y burocracia. Murió en 1978, despidiéndose con la mítica añada, para ser sucedido por su hijo Jacques y su hermana Françoise. Jacques dirigió la propiedad hasta su fallecimiento a principios de 1997.
Rayas es una finca con varios 'lieux-dits' o pagos, con un total de 13,5 hectáreas de viñas. Por supuesto, ni el más mínimo 'château' (castillo) se encuentra en la propiedad. Suponemos que simplemente quedaba bien en el nombre. Sin embargo, sí que tienen un castillo en ruinas en su otra propiedad, Château de Fonsalette. De los diferentes pagos se producen Rayas y Pignan, tanto en blanco como tinto.
El Rayas blanco está hecho de clairette y garnacha blanca, y es un vino muy discutido. Incluso ellos mismos lo reconocen en cierta forma, al estar haciendo pruebas para bloquear la maloláctica, o embotellar antes, y conseguir un vino más fresco, que agrade más a sus clientes. A menudo presenta notas de oxidación, e incluso a veces, notas ajerezadas.
La bodega tiene fama de ser de las más desastrosas y sucias del planeta, y nadie entiende muy bien cómo salen esos vinos de tal bodega.

Cada cuál que saque sus conclusiones.

El primer vino, que quedó en último lugar (con 16,27 puntos), tal vez pagó su juventud ya que se trataba de un 2007, elaborado por el controvertido, hasta su muerte, Didier Dagueneau: Pur Sang 2007 Didier Dagueneau Pouilly-Fumé (Loire). Veamos lo que nos preparó Locho:
Didier Dagueneau, productor de culto de Pouilly-Fumé, una de las zonas más prestigiosa de producción de blancos al este de la región de vinos del Loira, murió el pasado 17 de septiembre en un trágico accidente aéreo cerca de la comuna de Hautefaye en la región de Dordogne al suroeste de Francia. La avioneta que pilotaba el propio Dagueneau tuvo problemas durante el despegue y finalmente se estrelló, en un accidente que recuerda la terrible tragedia de Barajas que tan fresca tenemos aún en la memoria. Dagueneau tenía 52 años. "El electrón libre de la viticultura", "l'enfant terrible", "el rebelde", "el revolucionario", "el salvaje de Pouilly" o "el viticultor iconoclasta" son expresiones que se han usado a menudo para describirlo. Ciertamente tenía fuertes opiniones, y no se las quedaba para sí, estaba lleno de energía y no reparaba en nada con tal de conseguir su objetivo: ser el mejor.
De sus casi 12 hectáreas, exclusivamente de sauvignon blanc, producía una media de 50.000 botellas anuales. Pur Sang también es un ensamblaje, pero más definido, ya que todas las uvas provienen de la zona de la Folie.
Aunque el Silex es su vino más reputado –los limitadísimos son prácticamente inexistentes- nuestro favorito es el Pur Sang, ya que el Silex, más trabajado, con más madera y bastoneo, es muy exuberante en su juventud, pero envejece más rápidamente, mientras que el Pur Sang, con más acidez y nervio, no tan redondo inicialmente, envejece más lentamente, adquiriendo con años en botella un equilibrio y elegancia impresionantes.

En tercer lugar quedó el vino 3 con 16,33 puntos: Chateau Smith-Haut-Lafitte Blanc 2005 Pessac-Léognan /Burdeos, (90 % sauvignon blanc / 5 % sauvignon gris / 5 % sémillon) el vino más puntuado por Robert Parker (95+ puntos). ¿Será quizás por la maderilla tan presente en el vino?.

El vino que quedó en segundo lugar (con 17,72 puntos) fue el vino cuarto: Château de Beaucastel 2005 Chateauneuf du Pape (Ródano), elaborado con Roussanne (80%) y Grenache blanc (20%). Veamos lo que nos preparó Locho:
Château de Beaucastel
Château de Beaucastel es el nombre que con más facilidad viene a la cabeza de los aficionados vinícolas de todo el mundo cuando se menciona la denominación Châteauneuf-du-Pape. Y es uno de los pocos que conjugan volumen con calidad.
En total tienen 130 hectáreas en la finca, de las cuales están plantadas unas 100, y cada año reemplazan una o dos hectáreas de viña vieja por otras de nueva plantación en suelo que han dejado descansar al menos 10 años. Las uvas proceden de su viñedo de unas 70 hectáreas, en la zona entre Orange y Avignon. El terreno es de molasas marinas del mioceno, cubiertas por aluvión alpino, cantos rodados, los famosos 'galets roulés' de Châteauneuf, que actúan como 'acumuladores', almacenando el calor durante el día, liberándolo durante la noche.
El blanco viene de 7 hectáreas de viñas, en las que la composición es roussanne 80%, garnacha blanca/grenache blanc 15%, y el 5% restante picpoul, picardan, bourboulenc y clairette. El blanco, vendimiado a mano y pasado por mesa de selección, es fermentando el 30% en barrica y el resto en cuba, porcentaje que se mantiene durante la crianza de unos 8 meses, tras la cual se embotella.

And the winner is: Georg Breuer Berg Schlossberg 2006 Reingau, un riesling delicioso que es el único de esta cata mítica que es capaz de hacerse hueco en nuestro ranking de los cinco mejores del año (con 18,16 puntos). Veamos algo más de esta bodega:
El Weingut Georg Breuer
El Weingut Georg Breuer es una bodega establecida en 1880 en la ciudad de Rüdesheim, justo donde el Rin, en su curso oeste, gira de nuevo hacia el norte en la zona más occidental del Rheingau. Georg Breuer (1910-1982) fue el impulsor del dominio que lleva su nombre desde mediados del siglo XX. En los años 80, la gestión de la bodega pasa a manos de sus hijos Heinrich y Bernhard. Bernhard Breuer perdió la vida en 2004 por un ataque cardíaco.
Bernhard Breuer fue un hombre atípico, a contracorriente. Emprendedor donde los haya en 1983 impulsa la CHARTA en el Rheingau. Una asociación de productores dentro de la VdP que se autoimponen una serie de reglas para aumentar la calidad de sus vinos y establecer diferencias entre pagos: embrión de ideas que arrojaban luz sobre las clasificaciones oficiales y que más tarde convergieron con las de la VdP y la clasificación 'Erste Gewächse'. Perfeccionista, irredento deja la VdP en el año 2000 y concentra sus esfuerzos en mejorar la calidad de sus vinos. Impulsor de los riesling secos de pago.
El Berg Schlossberg es el pago más occidental de los de Georg Breuer en Rüdesheim. La traducción literal del nombre 'Berg Schlossberg' vendría a ser algo así como la 'montaña del castillo en la montaña' (el nombre del castillo concretamente es Ehrenfels). Un nombre bastante acertado dada la orografía de la zona. Ciertamente, el pago se ubica en una ladera escarpada del margen derecho del Rin justo enfrente de la curva que desvía su curso oeste de nuevo hacia el norte. El río se estrecha en esa zona de aguas más rápidas y deja (o dejaba) a los atrevidos navegantes que antaño se aventuraban por el paso a merced de los señores del castillo de Bröms, en lo alto de la montaña, que no dudaban en cobrar peaje por su sana costumbre de acompañar a las embarcaciones hasta aguas más lentas, apoyando su petición a punta de cañón desde lo alto de la torre, claro está. Hoy no hay cañones, ni peaje, pero sí que quedan las ruinas del castillo bien rodeadas de viñas viejas. Laderas de hasta un 70% de desnivel de pizarra desmoronada de cuarcita que adquiere un color berenjena y que, por su pendiente, obligan al trabajo manual del viñedo.
Esa orografía y esa composición del suelo permiten además que sea un pago que se seca muy rápido y que necesita por lo tanto agua constantemente. Sólo las cepas más viejas, con sus raíces bien ancladas, o las plantadas en zonas más altas y más frescas dan sus mejores frutos. Un viñedo de unas 3 ha de las que 2,5 ha son sólo de riesling y del que se embotellan, en vino seco, unos 5.000 litros aproximadamente.
El mosto fermenta con levaduras autóctonas en los toneles clásicos del Palatinado y Rheingau, de roble alemán con una capacidad de 1200 litros los llamados 'Stück' y de 2400 l. los 'doppel Stück'. En ellos el vino permanece hasta el embotellado, normalmente, la primavera siguiente a la cosecha.
Otra peculiaridad de esta elaboración es su presentación. En efecto, desde 1980 en cada añada de Berg Schlossberg la etiqueta va ilustrada por un artista que la bodega invita a colaborar: en este 2007, la última en el mercado, es obra del pintor de Stuttgart Marco P. Schaefer que en su obra, ciertamente colorista, evoca el perfil abrupto y escarpado del pago.


¡Bueno! La cata ha llegado a su fin y es hora de reflexionar sobre vinos míticos, mitos, realidades,...¡Recordar que el que no escriba un comentario paga caña!
Es hora de reflexionar y ... de brindar por la rápida recuperación de nuestro primer catador herido en acto de servicio: ¡Fran, un fuerte abrazo y besos de las chicas!
Notas de cata (puntuación de 0 a 20 puntos)
Georg Breuer Berg Schlossberg 2006 Reingau - 18,16 puntos

Amarillo dorado, brillante. Nariz muy intensa, muy mineral y con notas de manzana, recuerdos de albaricoque extramaduro. En bica complejo, larguísimo, acidez redonda. Es un vino para disfrutar.
Château de Beaucastel 2005 Chateauneuf du Pape - 17,22 puntos
Amarillo pajizo, luminoso, brillante. Aromas complejos, floral, salazones y ahumados, avellana. En boca algo astringente, carnoso, amplio, cálido, madera. Vino equilibrado.
Chateau Smith-Haut-Lafitte Blanc 2005 Pessac-Léognan - 16,33 puntos
Amarillo pajizo con brillos dorados. Nariz intensa, compleja, cítricos, fruta tropical, madera, ahumados de pescado. En boca ataque cálido, toques amargos, carnoso, postgusto largo con fruta y madera. Muy equilibrado con muchos matices.
Château Rayas 2001 Chateauneuf du Pape - 16,33 puntos
Limpio, brillante, dorado tirando a ambar. Ataque de yogur, lácteos con fondo ajerezado, algún recuerdo de fruta. En boca destaca su redondez y el marcado ajerezado. Falta complejidad básico en aromas, en boca se repite lo mismo.
Pur Sang 2007 Didier Dagueneau Pouilly-Fumé - 16,27 puntos
Amarillo pajizo, limpio, con destellos brillantes y dorados. Nariz muy intensa a cítricos (pomelo, limón), algo de tropicales como piña. En boca vuelve la piña fresca, limones verdes, pomelos, carácter cítrico. Muy largo.mm